Sobre mí

Soy Natàlia y soy adiestradora canina profesional.

Pero…¿como he llegado hasta aquí?

Desde pequeña he sentido una atracción muy fuerte hacia los perros, un amor incondicional. Quería ser veterinaria para ayudar a todos los animales que pudiera, pero no soportaba ver a un animal sufriendo…así que tuve que aparcar ese sueño… ¡y buscar otras formas de ayudarles!

Empecé a interesarme por el adiestramiento canino al verme incapaz de saber gestionar a mi perro, Igor, una mezcla de pitbull criado aislado en el campo, que se encontró de repente con 2 años de edad viviendo en una ciudad.

cachorro pitbull

Igor no se había socializado y había numerosos estímulos urbanos que desconocía por completo y le hacían reaccionar de forma desorbitada.

Era salir a la calle y empezar a tirar de la correa, adelante y sin cabeza, por más que se ahogara seguía sin frenar… Le ladraba incluso a los perros de los balcones, se lanzaba a los ciclistas, a los camiones…todo le desbordaba, había demasiado que asimilar de golpe…y yo no sabía cómo hacerlo…

Pregunté a mi veterinario donde aprender adiestramiento, si habia formación reglada,… pero por aquel entonces, lo que parecía más fiable era la Real Societat Canina de Catalunya (RSCC) , con su historia casi centenaria y con el reconocimiento de la Generalitat.

Para nada resolvieron los problemas de Igor…al contrario, cada día que íbamos estaba aún más reactivo. Tenía que haber otra manera de educar que no consistiera en correcciones físicas e incrementando la fuerza bruta,… eso no iba conmigo, y desde luego no estaba dando ningún resultado…

Así que investigué un poco más y descubrí que estaba emergiendo otra metodología, el adiestramiento en positivo, que al parecer daba mejores resultados que el adiestramiento tradicional, y en donde se tenían en cuenta las emociones del perro, respetándolo, y siempre pensando en su bienestar.

Con esta metodología basada en reforzar las conductas deseadas, en fomentar la autogestión del perro, siempre desde el respeto; sin correcciones físicas, ni manipulaciones físicas continuas y forzadas, ni el temor a fallar siempre acechando; Igor pegó un cambio radical, y empezamos a poder disfrutar de la vida en cualquier entorno juntos.

perro en canoa

Los avances que realizamos juntos fueron creando un vínculo muy fuerte, empecé a saber escuchar a Igor, que seguía esforzándose, a pesar de todos los errores que había cometido con él durante tantos largos años; él estaba entregado en ponerlo fácil, animándome a hacer las cosas de otra manera; disfrutábamos juntos y por fin parecía que se sentía relajado conmigo.

¡Por suerte, nunca es tarde para empezar a hacer las cosas bien!

Han pasado ya más de 10 años desde que empecé a formarme, y sólo puedo decir:

Igor, mi fiel amigo, perdóname por no haber sabido hacerlo mejor y millones de gracias por enseñarme tanto. Te ganaste el cielo y me cambiaste la vida. Descansa en paz amigo mío, siempre estarás en mi corazón, has dejado tu huella en mí.

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